Nuestro vocabulario cotidiano dice muchísimo de nuestras creencias limitantes. De esos auto-mensajes que adquirimos en la infancia en determinadas circunstancias y que mantenemos siendo adultos sin pararnos a pensar si siguen siendo válidos.

Los “todos los X son Y”, “eso es imposible”, “siempre me pasa lo mismo”, “eso no está bien”, “yo soy incapaz de hacer eso…” son expresiones que nos salen solas, no nos paramos a pensar lo que verdaderamente tienen detrás.

Hay incluso expresiones hechas o refranes que se escuchan muy a menudo: “No se puede tener todo en la vida”, “para estar bella hay que sufrir”, “la vida es dura”…

Te sugiero que durante unos días prestes atención a tu vocabulario. Ese tipo de expresiones te puede dar mucha información sobre las creencias que hay en tu subconsciente. No quiere decir que todas sean limitantes, el objetivo de este ejercicio es simplemente ser consciente de lo que hay detrás de lo que decimos sin pensar.

Me gusta hacer este ejercicio de vez en cuando, sobre todo releyendo algo que he escrito en mi cuaderno o incluso los mensajes que envío a mis amigos. En las conversaciones coloquiales suelen salir más expresiones hechas y es muy interesante prestar atención a cuales son las que usamos.

Esta es una lista de expresiones que son muy comunes, y para cada una te sugiero algunas preguntas que te puedes hacer para entender qué tipo de creencia hay detrás de ellas.

 

 “Todos los X son…Y”

Las generalizaciones son muy comunes y es probable que escondan algún tipo de prejuicio.

Preguntas: ¿Todos? ¿Sin excepción? ¿Has conocido alguna vez a un X que no sea Y? ¿A quién le has escuchado esa misma frase?

 

“Tengo que…”

Esas obligaciones que nos auto-imponemos…. Muchas veces nos colocamos cargas que no nos corresponden o que no son necesarias.

 Preguntas: ¿según quién? ¿Para qué? ¿Qué pasa si no lo haces?

 

 “Me gustaría….pero no puedo”

Utilizar el “no puedo” implica que no está en nuestras manos tomar la decisión. Pero en realidad es todo cuestión de prioridades…Por ejemplo, cuando decimos: “no puedo ir a tu cumpleaños porque estoy muy liada”, estamos eligiendo hacer otra cosa, ya sea trabajar, descansar o atender otro compromiso. Pero sí podemos ir, solo que elegimos hacer otra cosa. A lo mejor la realidad es que puedes ir a ese cumpleaños pero no te apetece mucho. Si ese mismo día tuvieras la oportunidad de ir a ver a tu cantante favorito en un concierto privado, ¿no pospondrías el trabajo al día siguiente? Claro que sí, porque tu prioridad sería el concierto :).

Preguntas: ¿No puedo…o no quiero? ¿Qué pasa si sustituyes el “no puedo” por “elijo”?

 

“Siempre me pasa lo mismo…”

Cuando tenemos una creencia, por ejemplo, de que no nos valoran en el trabajo, tendemos a filtrar la realidad y solo nos acordamos de las veces que no nos han reconocido o premiado, olvidándonos de las veces que sí lo han hecho.

Preguntas: ¿Siempre? ¿El 100% de las veces? ¿Hay alguna vez que haya sido diferente?

 

“Esta persona me hace sentir X o Y”

Estamos asumiendo que el otro tiene poder sobre nosotros, como si las emociones no fuesen nuestras. El poder de reacción está en nosotros, no el otro. Si yo te dijese que me hiciste llorar durante tres días porque no te ha gustado mi artículo pensarías que no tiene ningún sentido, ¿verdad? En este artículo te cuento los errores más comunes sobre las emociones y cómo aprender a gestionarlas de forma sana.

Preguntas: ¿Qué pasa si cambias el “me haces sentir” por “me siento así”? ¿Qué necesitas para sentirte de otra forma?

 

“Con la mala suerte que tengo seguro que me acaba pasando X”

Y normalmente “X” suele ser algo negativo. Cuando tenemos la creencia, por ejemplo, de que tenemos mala suerte en el amor, vamos a estar “esperando” que pase algo malo, una discusión, una ruptura.  Buscamos y esperamos lo que encaja con nuestro sistema de creencias y es donde ponemos nuestra atención, descartando otros posibles escenarios.

Preguntas: ¿Qué otra cosa podría pasar? ¿Podría salir bien? ¿Qué te hace pensar que la opción más probable es que pase “X”?

Este ejercicio es una invitación a pensar y a ser conscientes de lo que puede haber detrás de nuestro vocabulario cotidiano.

¿Quiere decir que cada vez que digas “tengo que hacer esto” hay un problema y tienes algún tipo de mensaje auto-limitante? ¡Por supuesto que no! Es interesante prestarse atención de vez en cuando, pero tampoco hay que irse al extremo de sobre analizarse. 😉

Si haciendo este ejercicio has detectado alguna posible creencia limitante, te invito a que leas este artículo sobre cómo identificarlas y deshacerte de ellas.

¡Espero que te haya sido útil!

 

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